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Ante las urgentes
necesidades de Venezuela, ante el fenómeno creciente del Abandono
de la escuela, ante la galopante violencia juvenil, los salesianos
renuevan el espíritu primigenio de su misión: los jóvenes
desocupados y sin trabajo. Los pobres hoy en día en Venezuela son
los muchachos de la calle y los descolarizados y sin trabajo. Los
salesianos quieren hoy prestar una atención prioritaria a los
muchachos y los jóvenes abandonados y en peligro, quieren poner
las obras escolares, al servicio preferencial de muchachos y
jóvenes de sectores populares.
EL sistema represivo puede impedir un desorden, pero no educa a las
personas. Es preferible prevenir y razonar las situaciones si lo que se
quiere es que las personas crezcan. Cuando el educador razona con el
educando, se elige fácilmente el lenguaje del corazón. Y una vez
conquistado el corazón; el proceso educativo resulta más eficaz.
Esta opción es el fruto de años de discernimiento. Esta opción encuentra
una concreción en el proyecto de Casas don bosco para los muchachos de la
calle y en la asociación civil salesiana para la Capacitación Laboral:
Juventud y Trabajo.
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